La importancia del beso

Entre los placeres de la vida se encuentran los besos. Besos sin más ni más, de esos maratónicos, si son ocultos tanto mejor, que te dejan los pelos como escarpias. Pasado un tiempo, uno ya se complica y los besos se pierden en el olvido… o peor aun, se convierten en una obligación previa al sexo en lugar de ser lo que realmente son: un placer en sí.

Los besos son fantásticos por el hecho de que no nos complican: se pueden entregar en cualquier sitio, son socialmente admisibles, no precisamos ninguna parafernalia y pueden ser tan apasionados, tiernos, sensuales, largos o bien cortos como deseemos. Podemos comunicar todo género de mensajes y conmuevas con ellos.

De ahí que es una lástima que, el arte de besar se va desdibujando. Impresiona la cantidad de adultos emparejados que llegan a cualquier consulta y  que dicen que jamás se dan un beso de adultos, como dios manda, con lengua, largos, apasionados, mojados, de esos que te quitan el hipo y hace que solo quieras más y más. Ciertos aun tienen sexo, mas se dan dos besos, si quizá, solo por cumplir con el requisito. Esto no pasa en comunidades online como MundoLigue, donde la gente tiene oportunidades de conocer gente nueva, besar…y lo que surja.

En lugar de los buenos besos, la mayor parte de los adultos que veo besándose se restringen a darse esos besos al estilo gallina o de picos. Y no es que sea malo, mas mi observación es que la mayor parte de esos besos se dan prácticamente que por costumbre, para saludarse, mas sin intensión. Son solo un requisito y esos son los peores besos.